domingo, 19 de octubre de 2014

CASA BRENAN: BRENAN, PROMOTOR DE CHURRIANA POR LOLA ORTEGA MUÑOZ

Después de la experiencia de Yegen, Brenan y Gamel estaban buscando una casa mejor conectada en un clima más cálido. Buscaron por toda la costa, pero al final encontraron lo que querían en el pueblo de Churriana, que se encuentra a un kilómetro y medio de la costa, camino de Málaga a Torremolinos.

La casa no estaba a la venta, pero se sintieron atraídos por ella y un agente les dijo que preguntaría si el dueño consideraría venderla. Su propietario, Carlos Crooke, necesitaba vender la finca. Él  pertenecía a una vieja familia malagueña que, como la mayoría de las familias malagueñas, tenía sangre inglesa, pero las cosas le habían ido mal y tuvo que hacer una pequeña granja avícola. Grazziella Crooke* su hija, años más tarde, declaró en una entrevista: "Mis padres vendieron la casa a Brenan, quien nos ayudó a salir de España en aquellos tiempos difíciles. Gerald fue su mejor amigo".

El estado caótico de España, poco antes de la guerra civil, había causado una caída en el valor de la propiedad terrateniente. Todo el mundo quería vender y conseguir su dinero. Brenan veía el riesgo de poner su dinero en una casa tan grande en aquellos tiempos inciertos, pero pensó que valía la pena tomarlo. Fue una ganga. Consiguió la casa por 1.200 libras (47.000 pesetas o unos 8000 euros).

La casa tenía cinco habitaciones en la planta baja, así como cocina, despensa, baño y cochera. Arriba había diez habitaciones con un mirador o torre, que había sido utilizado como  sala de billar; y desde donde tú podías ver la ciudad y el mar. Detrás de la casa había un patio con naranjos y una fuente, conectada en el extremo posterior a una alberca levantada o  tanque que era bastante grande para nadar. En el fondo había un jardín amurallado, plantado con árboles  y que cubría tres cuartos de un acre.

Gerald encontró un paraíso en la tierra y él compartió su descubrimiento con sus amigos en cartas y libros: La faz de España, Memoria personal, etc.

Brenan recomendó la compra de "La Cónsula" a un matrimonio americano: Bill y Annie Davis, esta pareja invitaba con frecuencia a intelectuales como Hemingway. Allí, el escritor inglés pudo conocer personalmente al famoso Premio Nobel. Hemingway pasó largas temporadas en "La Cónsula"


                             
Años más tarde en 1957, Julio Caro Baroja, escritor (sobrino del eminente Pío Baroja) también compró el cortijo "El Carambuco" de Eugenio Gross (familia de comerciantesa) por consejo de su amigo Gerald Brenan.



Fuente bibliográfica

Brenan, G. (1974). Personal Record 1920-1972. London: Jonathan Cape.


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